En las últimas horas se impuso como tendencia de twitter una noticia falsa que informaba sobre la muerte de Diego Brancatelli que algunos descerebrados festejaron.

 

Es sabido que Diego Brancatelli ha logrado su popularidad en base al odio que le gusta generar y al pésimo ejercicio de lo que, difícilmente, pueda considerarse periodismo. Militante kirchnerista que, desde luego, no es gratis ya que ha recibido un cargo en Pilar entre otros privilegios como un injustificado puesto en el corruptísimo esquema de FPT, siempre se mostró provocador, agresivo y chicanero, antes que ejercer la profesión de periodista.

Seguramente por eso ha cosechado una buena cantidad de odiadores, dentro de los ciudadanos que están del otro lado de la grieta política Argentina. Esta horda ha salido a expresarse, ante la falsa noticia de su muerte. El regimiento de odiadores, mostró que no es mejor que él vilipendiado pseudo periodista y salió a festejar la noticia (falsa), que alguna mente enferma pergeñó.

Ese festejo, morboso y desubicado habla más de quien lo practica que del agraviado. Quien festeje, en broma o en serio, la muerte de otra persona cae al más bajo nivel moral y no merece ni siquiera darle una calificación. Ni hablemos de que quienes lo hagan, profesen alguna religión, que hable de amar al enemigo.

Esta conducta no es nueva en estas pampas. Solo por hacer memoria sobre hechos cercanos en el tiempo, siempre ha habido personajes resentidos que muestran sus miserias en la batalla peronismo vs antiperonismo. Desde la muerte de Eva Duarte y la expresión “Viva el cáncer” que se pintaba en las paredes a las innumerables expresiones altisonantes de Luis D´elía, entre ellas pidiendo el fusilamiento de espaldas para Mauricio Macri.

¡Que decir de Hebe de Bonanfini!

La reflexión es que esta sociedad no parece haber evolucionado mucho, desde los tiempos de Federales y Unitarios y que ese comportamiento cargado de veneno, irremediablemente ha colaborado en que uno de los países más ricos del planeta llegue en este siglo XXI con más del 60% de los niños en situación de pobreza.

Es guerra de bandos sin códigos de convivencia ni límites morales, hace que quienes acceden al poder, sientan que todo vale (incluso robar) en pos de sostenerse en el gobierno como sea, dado que al no detentarlo, están expuestos a una réplica, también carente de límites.

Así transitamos nuestra argentinidad, yendo de un cordón al otro en la avenida de la construcción política. Es cierto, que los abusos de poder y desprecio al que piensa distinto que ha hecho históricamente el peronismo y ha vulgarizado y profundizado la versión kirchnerista ha superado todo límite. Solo basta recordar los escraches a opositores, o lo de poner gigantografías de periodistas para escupirlas. Vimos padres, alzar a sus hijos de 4 o 5 años para salivar la foto de algunos de ellos.

Sin embargo, quienes se alinean en la otra vereda, no son mejores por responder en los mismos términos.

El perokirchnerismo, se extinguirá biológica o ideológicamente y con ellos, los anti, pero sin la sociedad no se cura de ese odio y resentimiento, la conducta incivilizada que lleva más de 200 años en estas tierras, será la piedra atada al cuello que sumergirá a esta nación en las aguas de la miseria y decadencia.

 

Dr. José Vázquez

NdR: El autor es Abogado y periodista, Director de InfoAMBA y con actuación en diversos medios cono Splendid, Argentina, El Mundo y Radio Cooperativa.

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